
La provincia está siendo testigo de una de las mayores fracturas políticas en la historia del Movimiento Popular Neuquino (MPN). El éxodo masivo del sector petrolero hacia las filas de Neuquinizate no solo golpea con fuerza al cada vez más raquítico partido, sino que deja al exgobernador Omar Gutiérrez en una soledad política alarmante.
La estampida de militantes, encabezada por Marcelo Rucci y la agrupación Azul y Blanca, representa un quiebre sin retorno que podría significar la muerte política del MPN tal como se lo conocía.
El último golpe se dio en Rincón de los Sauces, donde un encuentro multitudinario confirmó lo que ya se rumoreaba: el respaldo del sindicalismo petrolero al gobernador Rolando Figueroa.
La reunión, que, junto al el secretario general del gremio petrolero, Marcelo Rucci, la intendenta Norma Sepúlveda y la vicepresidenta segunda de la Legislatura, Daniela Rucci, sirvió de escenario para un pronunciamiento tajante: el MPN actual está sin conducción y sin rumbo.
Las palabras de Sepúlveda retumbaron con fuerza. "Este acompañamiento es también una forma de agradecerle a Figueroa por escuchar y respetar el pedido del compañero Marcelo Rucci", afirmó la intendenta.
Con dicha declaración, dejó en claro que el actual gobernador se convirtió en el verdadero líder de la provincia al defender el trabajo de los petroleros neuquinos frente a la posibilidad de que lleguen trabajadores desde otras provincias.En contraste, la figura de Gutiérrez se desdibuja día a día, incapaz de sostener una estructura partidaria que se desmorona.
El descontento con la conducción del partido no es nuevo, pero ahora tomó un giro definitivo. La inacción del MPN durante los últimos años, bajo la tutela de Gutiérrez y el histórico Jorge "nadie sabe dónde está" Sapag, se transformó en el caldo de cultivo perfecto para que los petroleros tomaran una decisión que ya parece irreversible.
"Quienes seguimos la línea Azul y Blanca hemos decidido continuar avanzando por nuestra cuenta, sin descartar la posibilidad de conformar un nuevo espacio político", advirtió Sepúlveda. En otras palabras, el MPN dejó de ser una opción.
Si algo faltaba para sepultar las chances del exgobernador y de la vieja guardia del MPN, era la partida del poderoso sector petrolero. Hasta hace poco, los gremios eran el último bastión de contención, pero la decisión de acompañar a Figueroa fue un golpe letal.
El sindicalismo ya se había distanciado cuando el gobernador y Rucci rechazaron el traslado de despedidos de Chubut hacia Vaca Muerta, una postura que dejó en evidencia la ausencia de liderazgo del MPN.
Con la adhesión del sector petrolero, el frente Neuquinizate suma un aliado de peso para las elecciones legislativas de octubre. La estrategia de Figueroa se consolida con el respaldo de intendentes, diputados y ahora los gremios, lo que lo posiciona como el conductor indiscutido de la política provincial.
Gutiérrez, en cambio, se enfrenta a un panorama desolador: sin aliados, sin base de apoyo y con la amenaza latente de que el MPN quede reducido a una estructura vacía y sin relevancia electoral.